Encuentra el tratamiento ideal para tu cabello

¿Cuál es tu tipo de cabello? Conocer la textura y las necesidades de tu cabello es la clave para obtener resultados saludables, reales y duraderos.

Lacio

Se caracteriza por una caída directa desde la raíz y una superficie lisa que refleja intensamente la luz. Puede variar desde una estructura muy fina y sedosa con poco volumen, hasta fibras mucho más gruesas, densas y resistentes.

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Ondulado

Es una textura intermedia que se distingue por formar ondas en forma de "S". Suele tener un volumen natural mucho más evidente que el lacio; puede presentarse como ondas suaves que nacen de medios a puntas o como ondas mucho más marcadas, gruesas y profundas desde la raíz.

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Rizado

Se define por sus ondas con gran rebote. Es una estructura con mucho volumen y personalidad que cambia drásticamente al estar mojado (se estira) frente a cuando está seco (se encoge).

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Guía de texturas

Cada categoría de textura se divide en subcategorías (A, B y C) según la forma y el diámetro del cabello. En cada nivel, el tipo A presenta una forma más relajada y abierta, el tipo B tiene una forma más definida y el tipo C posee un patrón mucho más marcado y compacto.

Antes de elegir tu tratamiento ideal, es fundamental identificar tu tipo de cabello natural. Recuerda que, al igual que tú, tu cabello es único: puedes tener más de un patrón o estar en un punto intermedio entre dos categorías. Si este es tu caso, te recomendamos elegir el tratamiento enfocado en la textura que predomine en tu cabello.

Los peores enemigos de tu cabello

Caída por estrés

El ritmo acelerado de vida, la mala alimentación, el exceso de trabajo y la contaminación debilitan el folículo desde la raíz al privarlo de nutrientes esenciales. Si comienzas a ver más cabello de lo normal en tu regadera o almohada, es la señal definitiva de que tu cabello está sufriendo las consecuencias.

Abuso de calor

Planchar o secar tu cabello diariamente sin protección térmica "tuesta" la fibra y evapora la hidratación interna que le da elasticidad. Si al finalizar tu peinado el cabello se siente áspero al tacto y notas puntas blancas o partidas, es la señal de que el calor está acabando con la salud de tu fibra capilar.

Daño químico

Las decoloraciones y tintes constantes desgastan la capa protectora del cabello hasta dejarlo débil, seco y con una apariencia porosa. Si notas que tu cabello se siente áspero y sin vida, es la señal de que los procesos químicos han agotado su fuerza.

Sol y radicales libres

La exposición constante al sol y la contaminación oxidan tu cabello, robándole su brillo y barriendo el pigmento de tu tinte.Si notas que tu cabello pierde su suavidad apenas sales a la calle y se siente poroso o "quemado", es señal de aplicar un filtro que lo defienda del ambiente.